Hace dias que vemos a Julio recorrer la primera planta del cole a cada hora de la mañana con una persona diferente empujando su silla de ruedas, pensamos que debe de ser afortunado al estar tanta gente mayor pendiente de el , no debe aburrirse porque cada cual contara historias diferentes y nunca repeteria la misma, tambien nos sorprendio que cambiaba de aula cada vez que tocaba el timbre, y lo raro es que lo hacia en direccion contraria que sus compis de clase, si tocaba mates el iba al aula de refuerzo, si era lengua lo llevaban al aula de integracion....y asi sucesivamente, yo me imaginaba a Julio como piloto de una carrera de coches sorteando obstaculos, recorriendo el mismo circuito sin cesar hasta llegar a completar por dia el numero de vueltas para llegar a la meta, con la excepcion que julio no es piloto, lo lleva una persona diferente cada vez, y tampoco tiene coche , porque su sillita aun no le ha incorporado el motor, pero por lo demas es identico, y pienso que julio se lo pasara fenomenal en los trayectos esquivando a todos y contando los pasos que falta para llegar a su nuevo destino.
Aunque Julio no habla, parece entender muchas cosas, aunque no camina su mirada refleja siempre la direccion donde quiere dirigirse, aunque no mantiene la mirada cuando le saludas y pienses que no te escucha , inmediatamente hace un gesto para confirmar o rechazar tus comentarios, me da muchas veces la sensacion que mas que piloto de carreras me parece un niño viviendo en un pais de marcianos, nosotros aun no hemos descifrar su lenguaje tan basico y simple y nos empeñamos que lo realice de manera artificial, cuando es tan evidente que siente y quiere en cada instante, yo desde entonces procuro comunicarme como el me lo indica, con gestos y sonrisas, y basta desear estar con el para sentirte uno mas en su mundo particular, un mundo magico porque todo tiene otros valores, otros colores, y otras velocidades.